En el siguiente enlace vas a encontrar información sobre el imperialismo europeo
https://docs.google.com/document/d/17Z0zImL_LcSZOISZSmXn1gxQIBfFUPrwbUVJF5XYIwA/edit?usp=sharing
jueves, 24 de agosto de 2017
miércoles, 23 de agosto de 2017
Mapas del imperialismo europeo
Mirá los siguientes mapas y comparalos:
1. ¿Qué países obtuvieron más posesiones a nivel mundial?
2. ¿Quienes obtuvieron más posesiones en Africa?
3. ¿Y en Asia?
martes, 22 de agosto de 2017
sábado, 19 de agosto de 2017
domingo, 30 de julio de 2017
La independencia, Río de la Plata y México
Te presentamos dos documentos para leer y trabajar en clase
1. Acta del 9 de julio de 1816
En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán a nueve días del mes de julio de mil ochocientos diez y seis, terminada la sesión ordinaria, el Congreso de la Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto, y sagrado objeto de la independencia de los pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España. Los representantes, sin embargo, consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, la de los pueblos representados y la de toda la posteridad. A su término fueron preguntados si querían que las provincias de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli. Aclamaron primero, llenos del santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime voto por la independencia del país, fijando en su virtud la determinación siguiente:
1. Acta del 9 de julio de 1816
En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán a nueve días del mes de julio de mil ochocientos diez y seis, terminada la sesión ordinaria, el Congreso de la Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto, y sagrado objeto de la independencia de los pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España. Los representantes, sin embargo, consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, la de los pueblos representados y la de toda la posteridad. A su término fueron preguntados si querían que las provincias de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli. Aclamaron primero, llenos del santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime voto por la independencia del país, fijando en su virtud la determinación siguiente:
“Nos los representantes de las Provincias Unidas en
Sud América, reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al
universo, en el nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos,
protestando al cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia, que
regla nuestros votos, declaramos solemnemente a la faz de la tierra que, es
voluntad unánime e indudable de estas provincias romper los violentos vínculos
que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron
despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente
del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de
hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la
justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una
de ellas así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro
medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo el seguro y garantía
de sus vidas, haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su
publicación, y en obsequio del respeto que se debe a la naciones, detállense en
un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne
declaración.”
”Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano,
sellada con el sello del congreso y refrendada por nuestros diputados
secretarios. – Francisco Narciso de Laprida, presidente. –Mariano Boedo,
vice-presidente, diputado por Salta. –Dr. Antonio Sáenz, diputado por Buenos
Aires. – Dr. José Darregueyra, diputado por Buenos Aires. – Dr. Fray Cayetano
José Rodríguez, diputado por Buenos Aires. – Dr. Pedro Medrano, diputado por
Buenos Aires. – Dr. Manuel Antonio Acevedo, diputado por Catamarca. – Dr. José
Ignacio de Gorriti, diputado por Salta. – Dr. José Andrés Pacheco Melo,
diputado por Chichas. – Dr. Teodoro Sánchez de Bustamante, diputado por la
ciudad y territorio de Jujuy. – Eduardo Pérez Bulnes, diputado por Córdoba. –
Tomás Godoy Cruz, diputado por Mendoza. – Dr. Pedro Miguel Aráoz, diputado por
la capital del Tucumán. – Dr. Esteban Agustín Gazcón, diputado por Buenos
Aires. – Pedro Francisco de Uriarte, diputado por Santiago del Estero. – Pedro
León Gallo, diputado por Santiago del Estero. – Pedro Ignacio Ribera, diputado
de Mizque. – Dr. Mariano Sánchez de Loria, diputado por Charcas. – Dr. José
Severo Malabia, diputado por Charcas. – Dr. Pedro Ignacio de Castro Barros,
diputado por La Rioja. – L. Jerónimo Salguero de Cabrera, diputado por Córdoba.
– Dr. José Colombres, diputado por Catamarca. – Dr. José Ignacio Thames,
diputado por Tucumán. – Fr. Justo Sta. María de Oro, diputado por San Juan. –
José Antonio Cabrera, diputado por Córdoba. – Dr. Juan Agustín Maza, diputado
por Mendoza. – Tomás Manuel de Anchorena, diputado de Buenos Aires. – José
Mariano Serrano, diputado por Charcas, Secretario. – Juan José Paso, diputado
por Buenos Aires, Secretario”.
2. Plan
de Iguala, 1821, fragmentos
Americanos! bajo cuyo nombre comprendo no sólo á los
nacidos en América, sino á los europeos, africanos y asiáticos que en ella
residen: tened la bondad de oírme. Las naciones que se llaman grandes en la
extensión del globo, fueron dominadas por otras; y hasta que sus luces no les
permitieron fijar su propia, no se emanciparon (…).Trescientos años hace, la
América Septentrional, que está bajo de la tutela de la nación más católica y
piadosa, heroica y magnánima. La España la educó y engrandeció formando esas
ciudades opulentas, esos pueblos hermosos, esas provincias y reinos dilatados
que en la historia del universo van á ocupar lugar muy distinguido. Aumentadas
las poblaciones y las luces, conocidos todos los ramos de la natural opulencia
del suelo, su riqueza metálica, las ventajas de su situación topográfica, los
daños que originan la distancia del centro de su unidad y que ya la rama es igual
al tronco, la opinión pública y la general de todos los pueblos es la de la
independencia absoluta de la España y de toda otra nación (…) ¡Españoles
europeos!, vuestra patria es la América, porque en ella vivís, en ella tenéis á
vuestras amadas mujeres, á vuestros tiernos hijos, vuestras haciendas, comercio
y bienes. ¡Americanos!, ¿quién de vosotros puede decir que no desciende de
español? (…)
Al frente de un ejército valiente y resuelto he
proclamado la independencia de la América Septentrional. Es ya libre, es ya
señora de sí misma, ya no reconoce ni depende de la España ni de otra nación
alguna; saludadla todos como independientes, y sean vuestros corazones bizarros
los que sostengan esta dulce voz, unidos con las tropas que han resuelto morir
antes que separarse de tan heroica empresa (…) Oíd, escuchad las bases sólidas
en que funda su resolución:
La religión católica, apostólica, romana, sin
tolerancia de otra alguna. Absoluta
independencia de este reino. Gobierno
monárquico templado por una Constitución análoga al país. Fernando VII, y en sus casos los de su
dinastía ó de otra reinante, serán los emperadores, para hallarnos con un
monarca ya hecho y precaver los atentados funestos de la ambición (…) El clero secular y regular, conservado en
todos sus fueros y propiedades.
Americanos: he aquí el establecimiento y la creación
de un nuevo imperio. He aquí lo que ha jurado el ejército de las Tres
Garantías, cuya voz lleva el que tiene el honor de dirigírosla. He aquí el
objeto para cuya cooperación os invita. No os pide otra cosa que lo que
vosotros mismos debéis pedir y apetecer: unión, fraternidad, orden, quietud
interior, vigilancia y horror á cualquier movimiento turbulento (…) Asombrad á
las naciones de la culta Europa; vean que la América Septentrional se emancipó
sin derramar una sola gota de sangre. En el transporte de vuestro júbilo decid:
¡Viva la religión santa que profesamos! ¡Viva la América Septentrional,
independiente de todas las naciones del globo! ¡Viva la unión que hizo nuestra
felicidad!
Iguala,
21 de Febrero de 1821. Agustín de Iturbide.
viernes, 28 de julio de 2017
Manifiesto comunista (1848)
Manifiesto del Partido
Comunista (fragmentos)
K. Marx & F. Engels
Disponible en:
https://sociologia1unpsjb.files.wordpress.com/2008/03/marx-manifiesto-comunista.pdf
Un espectro se cierne
sobre Europa: el espectro del comunismo. Contra este espectro se han conjurado
en santa jauría todas las potencias de la vieja Europa, el Papa y el zar,
Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes. No hay
un solo partido de oposición a quien los adversarios gobernantes no motejen de
comunista, ni un solo partido de oposición que no lance al rostro de las
oposiciones más avanzadas, lo mismo que a los enemigos reaccionarios, la
acusación estigmatizante de comunismo.
De este hecho se
desprenden dos consecuencias: la primera es que el comunismo se halla ya
reconocido como una potencia por todas las potencias europeas. La segunda, que
es ya hora de que los comunistas expresen a la luz del día y ante el mundo
entero sus ideas, sus tendencias, sus aspiraciones, saliendo así al paso de esa
leyenda del espectro comunista con un manifiesto de su partido.
Con
este fin se han congregado en Londres los representantes comunistas de
diferentes países y redactado el siguiente Manifiesto, que aparecerá en lengua
inglesa, francesa, alemana, italiana, flamenca y danesa.
(…)
(…)
Toda la historia de
la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases.
Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba,
maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente
siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras
franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación
revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases
beligerantes (…)
La moderna sociedad
burguesa que se alza sobre las ruinas de la sociedad feudal no ha abolido los
antagonismos de clase. Lo que ha hecho ha sido crear nuevas clases,
nuevas condiciones de opresión, nuevas modalidades de lucha, que han venido a
sustituir a las antiguas. Sin embargo, nuestra época, la época de la burguesía,
se caracteriza por haber simplificado estos antagonismos de clase. Hoy,
toda la sociedad tiende a separarse, cada vez más abiertamente, en dos grandes
campos enemigos, en dos grandes clases antagónicas: la burguesía y el
proletariado.
El descubrimiento de
América, la circunnavegación de Africa abrieron nuevos horizontes e imprimieron
nuevo impulso a la burguesía. El mercado de China y de las Indias
orientales, la colonización de América, el intercambio con las colonias, el
incremento de los medios de cambio y de las mercaderías en general, dieron al
comercio, a la navegación, a la industria, un empuje jamás conocido, atizando
con ello el elemento revolucionario que se escondía en el seno de la sociedad
feudal en descomposición.
Pero los mercados
seguían dilatándose, las necesidades seguían creciendo. Ya no bastaba
tampoco la manufactura. El invento del vapor y la maquinaria vinieron a
revolucionar el régimen industrial de producción. La manufactura cedió el
puesto a la gran industria moderna, y la clase media industrial hubo de dejar paso
a los magnates de la industria, jefes de grandes ejércitos industriales, a los
burgueses modernos (...).
Dondequiera que se
instauró la burguesía, echó por tierra todas las instituciones feudales,
patriarcales e idílicas. Desgarró implacablemente los abigarrados lazos
feudales que unían al hombre con sus superiores naturales y no dejó en pie más
vínculo que el del interés escueto, el del dinero contante y sonante, que no
tiene entrañas (…) Enterró la dignidad personal bajo el dinero y redujo
todas aquellas innumerables libertades escrituradas y bien adquiridas a una
única libertad: la libertad ilimitada de comerciar (…)
Las armas con que la
burguesía derribó al feudalismo se vuelven ahora contra ella. Y la burguesía no
sólo forja las armas que han de darle la muerte, sino que, además, pone en pie
a los hombres llamados a manejarlas: estos hombres son los obreros, los
proletarios.
En la misma
proporción en que se desarrolla la burguesía, es decir, el capital,
desarrollase también el proletariado, esa clase obrera moderna que sólo puede
vivir encontrando trabajo y que sólo encuentra trabajo en la medida en que éste
alimenta a incremento el capital. El obrero, obligado a venderse a
trozos, es una mercancía como otra cualquiera, sujeta, por tanto, a todos los
cambios y modalidades de la concurrencia, a todas las fluctuaciones del mercado
(…)
Las masas obreras
concentradas en la fábrica son sometidas a una organización y disciplina
militares. Los obreros, soldados rasos de la industria, trabajan bajo el
mando de toda una jerarquía de sargentos, oficiales y jefes. No son sólo
siervos de la burguesía y del Estado burgués, sino que están todos los días y a
todas horas bajo el yugo esclavizador de la máquina, del contramaestre, y sobre
todo, del industrial burgués dueño de la fábrica [...].
Los obreros empiezan
a coaligarse contra los burgueses, se asocian y unen para la defensa de sus
salarios. Crean organizaciones permanentes para pertrecharse en previsión de
posibles batallas. De vez en cuando estallan revueltas y sublevaciones. Los
obreros arrancan algún triunfo que otro, pero transitorio siempre. El verdadero
objetivo de estas luchas no es conseguir un resultado inmediato, sino ir
extendiendo y consolidando la unión obrera. Coadyuvan a ello los medios
cada vez más fáciles de comunicación, creados por la gran industria y que
sirven para poner en contacto a los obreros de las diversas regiones y
localidades. Gracias a este contacto, las múltiples acciones locales, que
en todas partes presentan idéntico carácter, se convierten en un movimiento
nacional, en una lucha de clases (…)
De todas las clases
que hoy se enfrentan con la burguesía no hay más que una verdaderamente
revolucionaria: el proletariado. Las demás perecen y desaparecen con la
gran industria; el proletariado, en cambio, es su producto genuino y peculiar
(…). El obrero se depaupera, y el pauperismo se desarrolla en proporciones
mucho mayores que la población y la riqueza (…)
La existencia y el
predominio de la clase burguesa tienen por condición esencial la concentración
de la riqueza en manos de unos cuantos individuos, la formación e incremento
constante del capital; y éste, a su vez, no puede existir sin el trabajo asalariado.
El trabajo asalariado presupone, inevitablemente, la concurrencia de los
obreros entre sí [...]. Al desarrollarse la gran industria, la burguesía
ve tambalearse bajo sus pies las bases sobre las que produce y se apropia lo
producido. Y a la par que avanza, se cava su fosa y cría a sus propios
enterradores. Su muerte y el triunfo del proletariado sin igualmente
inevitables.
Guía de consignas para la lectura
1.
¿Por qué el comunismo
se presenta como un espectro para Europa según los autores?
2.
¿Qué han decidido hacer
los comunistas?
3.
¿En qué consiste la
lucha de clases? ¿Cuál es su importancia?
4.
¿Cuál es la importancia
asignada a la Historia? Ejemplificar
5.
¿Cuál es el antagonismo
principal de la sociedad en que vive Marx y cómo se manifiesta?
6.
¿Cuál
ha sido el rol de la burguesía respecto del sistema feudal?
7.
¿Qué
opinan los autores de la libertad?
8.
¿Por
qué comparan la fábrica con un ejército?
9.
¿Cómo
reaccionan los obreros frente a la burguesía? ¿Por qué la consideran
revolucionaria?
10.
¿Cuál es la predicción que realizan Marx y
Engels respecto del futuro de la burguesía y del proletariado?
lunes, 3 de julio de 2017
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